Este año el fenómeno de El Niño sería el peor del siglo (2022)

LO NUEVO: EFECTOS DE LA CORRIENTE MARINA CALIDA QUE APARECE EN EL PACIFICO

En 1984 produjo pérdidas por 13 mil millones de dólares Este año ya afectó a países como Perú, Chile, Indonesia y Australia Y a los Estados Unidos, en menor grado Pero para la Argentina sería favorable

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  • 11/10/1997 0:00

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    Actualizado al 24/02/2017 12:50

    En 1984, la gigantesca anomalía climática llamada El Niño dejó en todo el mundo un saldo de 2.000 muertos y pérdidas económicas por 13 mil millones de dólares. Pero en su reedición de 1997-98 El Niño parece un elefante suelto en un bazar: su furia se siente en casi todo el mundo y sería la peor del siglo. En la Argentina, sin embargo, sus efectos serán más beneficiosos que dañinos.Para entender al delincuente veamos su modus operandi:Estados Unidos: en California el calor ha traído una invasión de feroces hormigas argentinas y otra (mucho peor) de huracanes que llegan a tierra firme con más intensidad. Un primer ejemplo lo dio el huracán Nora.Panamá: la falta de lluvias ha dejado casi secos los arroyos que alimentan el sistema de lagos y esclusas del famoso canal interoceánico. El cruce es problemático para barcos de gran calado.Perú: en la nuboselva cordillerana fallaron las lluvias de primavera. Esto dio lugar a incendios forestales desmadrados, como el que amenazó con quemar las ruinas de Machu Picchu.Chile: llueve a mares, increíblemente, hasta en la Puna de Atacama. En las regiones céntricas las inundaciones y aludes de barro han matado a 18 personas y están provocando un boom en la población de ratas, lo que provocó ya seis muertes por contagio de hantavirus. Tanto en Chile como en Perú el agua demasiado caliente del Pacífico espantó la pesca.Y en la otra orilla del Pacífico:Indonesia, Singapur, Brunei y Malasia están enterrados en una nube de humo. Los monzones nunca llegaron y los incendios con que los indonesios abren campitos en la selva están totalmente fuera de control. La humareda multiplicó las enfermedades pulmonares en la región, y ya hubo un accidente aéreo con 234 víctimas por poca visibilidad en el aeropuerto de Medan.Nueva Guinea y Australia: más de lo mismo, pero todavía sin fuego. Prácticamente no llueve desde mayo.En este cuadro lastimoso, la Argentina contabiliza más ganancias que otra cosa: las mayores lluvias están rompiendo la última seca.La visión del todo¿Por qué sucede todo esto? El Niño es una fluctuación todavía mal estudiada del clima mundial, pero ya se tienen algunos elementos en claro.La causa en este caso son los vientos alisios del Pacífico. Soplando de este a oeste, desde la costa peruana, acumulan el agua en la otra margen, sobre el archipiélago de Indonesia; y como se trata de agua superficial y cálida, allí el mar está 70 centímetros más alto y 7 grados más caliente que en Perú.Esto da lugar a dos fuentes de riqueza: en Indonesia, la evaporación genera tormentas monzónicas, que cortan la sequía de agosto. En Perú, el barrido eólico de aguas superficiales y cálidas hacia el oeste es rellenado por corrientes ascendentes de agua fría, que llegan desde el fondo cargadas de sales minerales nutritivas, fenómeno llamado upwelling. Fertilizada desde abajo, el agua literalmente hierve de vida y da lugar a uno de los mejores caladeros de la Tierra. En revancha, como el agua fría se evapora poco, llueve poco o nada sobre las costas de Chile y Perú.Esto es lo normal. Y sobre esta normalidad, la civilización humana ha construido su economía.La anomalía llamada El Niño empieza cuando fallan -no se sabe por qué- los alisios, y la torta de agua caliente acumulada en las costas de Indonesia se derrama hacia el punto de origen, Perú. Ahí es donde se invierten los roles: faltan los monzones en el sudeste de Asia, pero llueve en los desiertos costeros sudamericanos, y en Chile se derrumban laderas con casas.No es lo único en caer: en su edición de 1982-84, el Niño le costó mil millones de dólares de exportaciones pesqueras perdidas al Perú. ¿Por qué? El techo de agua caliente tapona el upwelling de nutrientes desde el fondo. Ahora, como entonces, el mar está desierto de peces.Con cariñoso rencorJustamente, fueron los pescadores peruanos del puerto de El Callao los primeros en notar estos cíclicos recalentamientos del agua, que para ellos siempre fueron sinónimo de miseria. Con cariñoso rencor, los llamaron el Niño, por su relativa coincidencia con la Navidad, pero el tema nunca pasó de ser un pequeño asunto de pequeñas gentes.En 1972, sin embargo, las cosas cambiaron. Perú era ya la máxima potencia pesquera del mundo. Por otra parte, con los satélites de observación, los expertos empezaban a pegar tentativamente entre sí las grandes piezas sueltas del rompecabezas climatológico mundial. Aquel año sucedió un Niño muy severo: fue la primera vez que el fenómeno empezó a percibirse como conjunto, y que su nombre llegó a los titulares de los diarios.El Niño en sí no es un desastre: es una fluctuación recurrente. Sí es desastrosa su interacción con la infraestructura económica humana: el Canal de Panamá, por ejemplo, necesita toda el agua que en este momento cae inútilmente sobre la Puna de Atacama. Si a esto se le añaden malos hábitos ambientales, la cosa se complica. En Chile es riesgoso construir sobre fuertes pendientes, pero barato... hasta que resulta demasiado caro. Quemar selva en Indonesia es tan ilegal como habitual, y tan habitual como tolerado. Los límites que no ponen los jueces, los ponían los monzones... hasta que fallaron.Vistoso como resulta, El Niño probablemente no es ningún fenómeno nuevo. Sí es nueva nuestra capacidad de verlo, de tratar de entenderlo. Como las epidemias de hantavirus en Estados Unidos o Argentina, Los Niños, seguramente siempre formaron parte del paisaje histórico, pero parte desconocida. Esta es la primera vez en la historia que la hormiga humana tienen ojos para ver el elefante del clima, y tal vez apartarse de su camino.

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    Author: Wyatt Volkman LLD

    Last Updated: 06/13/2022

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